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Revista Científica Zambos
ISSN: 3028-8843
Vol. 5 - Núm. 1 / EneroAbril 2026
Revista Científica Zambos / Vol. 05 / Num. 01/ www. revistaczambos.utelvtsd.edu.ec
Estrategias verdes azules mejoran confort peatonal y
reducen demanda energética urbana
Blue-green strategies improve pedestrian comfort and reduce urban
energy demand
Suárez-Loor, Cristina Paola
1
Suárez-Loor, Bruno Eduardo
1
https://orcid.org/0000-0001-6588-7018
https://orcid.org/0000-0003-0686-1728
csuarezl@uteq.edu.ec
e.besuarez@sangregorio.edu.ec
Ecuador, Quevedo, Universidad Técnica Estatal de
Quevedo
Ecuador, Portoviejo, Universidad San Gregorio de
Portoviejo
Autor de correspondencia
1
DOI / URL: https://doi.org/10.69484/rcz/v5/n1/149
Resumen: El calentamiento global y la isla de calor
urbana incrementan el estrés térmico peatonal y las
necesidades de refrigeración. Este artículo revisa
evidencia sobre estrategias verde-azules para mejorar
el confort y reducir la demanda energética. Se efectuó
una revisión bibliográfica exploratoria en Scopus y Web
of Science (20007 de enero de 2026), seleccionando
estudios urbanos revisados por pares con resultados
cuantitativos de microclima, confort y consumo
energético. Los hallazgos indican que el factor decisivo
es reducir la carga radiativa a nivel peatonal: la sombra
continua, especialmente mediante arbolado, disminuye
la temperatura radiante y mejora la sensación térmica
incluso con cambios pequeños en la temperatura del
aire. La eficacia depende de asegurar continuidad de
sombra en rutas y de no bloquear corredores de viento;
la morfología del cañón urbano modula ambos efectos.
Las soluciones azules ofrecen enfriamiento limitado y
muy contextual, pero aportan beneficios cuando se
combinan con sombra y ventilación, evitando posibles
penalizaciones nocturnas. Se concluye que la
planificación debe priorizar corredores frescos y
mantenimiento del arbolado, y que se requiere mayor
estandarización de métricas y mediciones conjuntas de
confort-energía.
Palabras clave: infraestructura verde-azul; confort
térmico peatonal; isla de calor urbana; arbolado urbano;
demanda energética de refrigeración.
Research Article
Recibido: 20/Oct/2025
Aceptado: 27/Nov/2025
Publicado: 31/Ene/2026
Cita: Suárez-Loor, C. P., & Suárez-
Loor, B. E. (2026). Estrategias verdes
azules mejoran confort peatonal y
reducen demanda energética
urbana. Revista Científica
Zambos, 5(1), 35-
47. https://doi.org/10.69484/rcz/v5/n1/
149
Ecuador, Santo Domingo, La
Concordia
Universidad Técnica Luis Vargas
Torres de Esmeraldas Sede Santo
Domingo
Revista Científica Zambos (RCZ)
https://revistaczambos.utelvtsd.edu.ec
Este artículo es un documento de
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Abstract:
Global warming and the urban heat island effect increase pedestrian heat stress and
cooling needs. This article reviews evidence on green-blue strategies to improve
comfort and reduce energy demand. An exploratory literature review was conducted
in Scopus and Web of Science (2000–January 7, 2026), selecting peer-reviewed urban
studies with quantitative results on microclimate, comfort, and energy consumption.
The findings indicate that the decisive factor is reducing the radiative load at the
pedestrian level: continuous shade, especially from trees, lowers radiant temperature
and improves thermal comfort even with small changes in air temperature.
Effectiveness depends on ensuring continuity of shade along routes and not blocking
wind corridors; the morphology of the urban canyon modulates both effects. Blue
solutions offer limited and highly contextual cooling, but provide benefits when
combined with shade and ventilation, avoiding possible nighttime penalties. It is
concluded that planning should prioritize cool corridors and tree maintenance, and that
greater standardization of metrics and joint comfort-energy measurements is required.
Keywords: green-blue infrastructure; pedestrian thermal comfort; urban heat island;
urban trees; energy demand for cooling.
1. Introducción
La intensificación del calentamiento global y de las islas de calor urbanas (ICU) está
comprometiendo la habitabilidad de las ciudades al exacerbar el estrés térmico en el
espacio público y encarecer el enfriamiento de edificios. En climas templados y
cálidos, el déficit de sombra y evapotranspiración en calles y plazas incrementa la
carga radiante y la temperatura del aire percibida por peatones, con efectos negativos
sobre salud, uso del espacio y movilidad activa. La evidencia empírica muestra que
incrementar vegetación urbana reduce de forma significativa la temperatura radiante
media y mejora la sensación térmica, incluso cuando los descensos de temperatura
del aire son modestos (Bowler et al., 2010; Klemm et al., 2015; Middel et al., 2016).
En este marco, las estrategias “verde-azul” que combinan infraestructura verde y
elementos hídricos emergen como un paquete de soluciones de adaptación climática
con potencial dual: aumentar el confort peatonal y, simultáneamente, moderar la
demanda energética urbana.
El problema se agrava por factores de forma urbana y materiales: el aumento de
superficies impermeables y la fragmentación del arbolado elevan la carga térmica
diurna, mientras que la escasez de brisas y sombras en cañones urbanos intensifica
el intercambio radiativo. Estudios a escala de manzana muestran que el efecto de
enfriamiento diurno crece no linealmente con la cobertura de copa, con umbrales
prácticos alrededor del 40% de cobertura para maximizar la mitigación del calor; por
la noche, la reducción de superficies impermeables gana protagonismo (Ziter et al.,
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2019). A nivel microclimático, el arbolado callejero disminuye de forma directa la carga
radiante por ejemplo, un 10% de cobertura de copas puede reducir ~1 K la
temperatura radiante media, mejorando la percepción térmica aun sin cambios
grandes en la temperatura del aire (Klemm et al., 2015). Por su parte, las soluciones
azules muestran respuestas contextuales: ríos y láminas de agua con escala y diseño
adecuados pueden aportar descensos del orden de 1–1,5 °C, mientras que cuerpos
de agua pequeños ofrecen enfriamiento del aire limitado (≤0,6 °C) salvo que se
combinen con sombra y ventilación (Hathway & Sharples, 2012; Jacobs et al., 2020).
Las afectaciones trascienden el espacio exterior: el calentamiento urbano incrementa
la energía de enfriamiento en edificios. Síntesis de múltiples ciudades estima, en
promedio, cargas de refrigeración ~13% mayores en entornos urbanos respecto de
rurales, con impactos que varían según clima, tipología y operación (Santamouris,
2014a). Mitigar la ICU mediante superficies frías y arbolado podría reducir de forma
sustantiva el uso nacional de aire acondicionado del orden del 20% en escenarios de
despliegue amplio, con co-beneficios en calidad del aire (Akbari et al., 2001). De forma
más específica, la vegetación próxima a edificios reduce la demanda de enfriamiento
a través de dos mecanismos complementarios: sombreo (reducción de la ganancia
solar) y enfriamiento por evapotranspiración del aire circundante; ambos efectos han
sido cuantificados mediante mediciones in situ y simulaciones energéticas acopladas,
evidenciando descensos apreciables en cargas de verano (Hsieh et al., 2018).
La justificación para priorizar estrategias verde-azules reside en su eficacia,
escalabilidad y co-beneficios. A diferencia de intervenciones exclusivamente
tecnológicas, los sistemas verde-azules actúan sobre los flujos de radiación, calor
sensible y latente, y confort fisiológico a distintas escalas (edificio, calle, barrio), al
tiempo que aportan servicios ecosistémicos (sombra, biodiversidad, control de
escorrentías). La viabilidad técnica se apoya en guías operativas derivadas de la
evidencia: metas de cobertura arbórea de ~40% a escala de manzana para maximizar
el enfriamiento diurno (sin descuidar la reducción de impermeables para la noche);
priorización de corredores verde-azules conectados para potenciar brisas locales; y
diseño de agua urbana que combine lámina, sombra y ventilación, dado que el agua
por sola puede ofrecer beneficios limitados a escala peatonal (Ziter et al., 2019;
Jacobs et al., 2020). Revisiones recientes integran métodos y métricas para optimizar
estas soluciones dentro de la planificación climática urbana, reforzando su
aplicabilidad en múltiples zonas climáticas (Budzik et al., 2025).
En este artículo de revisión bibliográfica se persigue un objetivo claro: sintetizar y
evaluar críticamente la evidencia científica sobre cómo las estrategias verde-azules
mejoran el confort peatonal y reducen la demanda energética urbana, identificando
umbrales de diseño (p. ej., cobertura de copa), condiciones de contexto (escala de
intervención, morfología urbana, clima) y combinaciones sinérgicas (vegetación +
agua + ventilación) que maximizan desempeño y co-beneficios. A partir de literatura
indexada en Scopus y Web of Science, se compararán efectos físicos (temperatura
del aire, temperatura radiante, PET/UTCI), percepciones térmicas y métricas
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energéticas (cargas de enfriamiento), discutiendo incertidumbres metodológicas y
vacíos de investigación para orientar futuras agendas de diseño urbano y políticas
climáticas.
2. Metodología
Este estudio adopta un diseño exploratorio de revisión bibliográfica con alcance
internacional, orientado a mapear, sintetizar y valorar críticamente la evidencia
disponible sobre el efecto de las estrategias verde-azules en el confort peatonal y en
la reducción de la demanda energética urbana. Se elaboró y registró un protocolo
metodológico interno antes de iniciar la búsqueda, definiendo objetivos, preguntas de
investigación, fuentes, criterios de elegibilidad, procedimientos de cribado, extracción
y síntesis, así como un plan para el control de sesgos. La unidad de análisis fueron
artículos científicos revisados por pares que evaluaran intervenciones verdes
(arbolado urbano, cubiertas y muros verdes, parques, corredores bioclimáticos) y/o
azules (ríos urbanos, láminas de agua, fuentes, canales, humedales construidos) con
resultados cuantitativos en variables de confort térmico peatonal y/o consumo
energético de edificaciones o barrios.
La búsqueda principal se ejecutó en bases de datos bibliográficas internacionales de
alta cobertura (Scopus y Web of Science Core Collection), complementada con un
rastreo de referencias y de citas hacia atrás y adelante para identificar estudios
relevantes no recuperados por las cadenas iniciales. Se realizaron consultas en
español, inglés y portugués, combinando descriptores controlados y palabras clave
libres. A modo ilustrativo, se emplearon expresiones booleanas equivalentes a: (“blue-
green infrastructure” OR “green infrastructure” OR “street trees” OR “green roof*” OR
“urban water” OR “water bod*” OR “fountain*” OR “river*”) AND (“outdoor thermal
comfort” OR “pedestrian comfort” OR “UTCI” OR “PET” OR “mean radiant
temperature” OR “MRT”) AND (“energy demand” OR “cooling load” OR “building
energy” OR “air conditioning”), además de sus análogos en español y portugués (por
ejemplo: “infraestructura verde-azul” AND “confort térmico exterior/peatonal” AND
“demanda energética/carga de enfriamiento”). El horizonte temporal abarcó
publicaciones desde el año 2000 hasta el 7 de enero de 2026, sin restricción
geográfica ni climática.
Los criterios de inclusión exigieron: (i) revisión por pares; (ii) foco urbano; (iii)
evaluación de al menos una intervención verde o azul claramente definida; (iv) reporte
de resultados cuantitativos de microclima o confort (temperatura del aire, temperatura
radiante media, UTCI, PET, SET*, WBGT, percepción térmica) y/o métricas
energéticas (consumo, carga de enfriamiento, picos de demanda); y (v) disponibilidad
del texto completo. Se excluyeron notas técnicas, editoriales, literatura gris sin
arbitraje, resúmenes de congreso sin artículo completo y estudios exclusivamente
rurales o de laboratorio sin transferencia plausible al espacio urbano. Para limitar la
heterogeneidad temática, se descartaron intervenciones sin componente verde-azul
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predominante (p. ej., exclusivamente materiales reflectantes) salvo cuando su
combinación con vegetación o agua fuera parte del diseño experimental.
El proceso de cribado se implementó en tres etapas: eliminación de duplicados;
revisión de títulos y resúmenes; y evaluación de texto completo. Dos revisores
independientes aplicaron los criterios de elegibilidad y registraron decisiones y motivos
de exclusión. La concordancia interevaluador se estimó con una medida de acuerdo
y las discrepancias se resolvieron por consenso. La extracción de datos se efectuó
mediante una plantilla estandarizada que capturó: características bibliográficas;
tipología de intervención (árboles, praderas, cubiertas/muros verdes, parques,
cuerpos de agua corrientes o estancados, dispositivos de nebulización, soluciones
combinadas); escala (edificio, calle, manzana, barrio); contexto climático y
morfológico; metodología (medición in situ, experimento, simulación con modelos
microclimáticos o energéticos); indicadores de resultado y unidades; condiciones de
medición (hora del día, estación, meteorología); y principales hallazgos. Cuando fue
posible, se normalizaron los efectos a métricas comparables (p. ej., variaciones
absolutas Δ y relativas % respecto a línea base) y se estandarizaron unidades.
La síntesis priorizó un enfoque mixto: mapeo temático para identificar patrones de
diseño y contextos de efectividad, y síntesis narrativa crítica para contrastar
mecanismos físicos (sombreo, radiación, evapotranspiración, ventilación) con los
resultados empíricos y modelados. Dado el carácter exploratorio y la heterogeneidad
en indicadores, se contempló realizar estimaciones cuantitativas de efectos agregados
solo cuando la comparabilidad de diseños, métricas y contextos lo permitiera; en caso
contrario, se recurrió a una agregación cualitativa enfocada en rangos y umbrales
operativos. Se efectuaron comprobaciones de robustez (análisis de sensibilidad) re-
estimando conclusiones al excluir estudios con alto riesgo de sesgo de medición o con
documentación metodológica insuficiente.
Para mitigar sesgos, se abordaron la saturación temática y la representatividad
geográfica, se verificó la coherencia entre métodos y resultados, y se discutió el
posible sesgo de publicación. Todos los registros de búsqueda, cadenas utilizadas,
decisiones de inclusión/exclusión y formularios de extracción se mantuvieron en un
repositorio interno de auditoría. Finalmente, los hallazgos se organizaron para
informar recomendaciones de diseño aplicables y vacíos de investigación, alineando
la evidencia con el objetivo del artículo de identificar combinaciones verde-azules que
optimicen simultáneamente el confort peatonal y la reducción de demanda energética
a diferentes escalas urbanas.
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3. Resultados
3.1. Confort peatonal
El confort peatonal en climas cálidos y templados depende, ante todo, de la carga
radiante neta que recibe el cuerpo humano; en días despejados, la temperatura
radiante media (Tmrt) domina la sensación térmica frente a reducciones modestas de
temperatura del aire. Índices biometeorológicos como PET (Physiological Equivalent
Temperature) y UTCI integran esa carga radiante junto con viento y humedad,
permitiendo cuantificar el estrés térmico bajo escenarios de diseño urbano. La
evidencia empírica y de modelado converge en que controlar Tmrt mediante sombra
continua y geometrías que modulen el factor de visión de cielo (SVF) es el mecanismo
más eficaz para mejorar el confort durante el día, mientras que la ventilación modula
fuertemente la respuesta de UTCI por su sensibilidad al enfriamiento convectivo.
(Thorsson et al., 2007; Lee et al., 2013; Bröde et al., 2012).
3.1.1. Árboles y agua sombreados reducen carga radiante y mejoran UTCI/PET
La sombra arbórea atenúa la radiación de onda corta incidente y reconfigura los
intercambios de onda larga entre superficies y transeúntes, con descensos
sustanciales de Tmrt que se traducen en mejoras notables de PET/UTCI incluso
cuando la temperatura del aire apenas cambia. En mediciones de campo, la sombra
redujo PET dos categorías de sensación térmica mientras que la disminución de
temperatura del aire no superó ~2 °C, ilustrando la primacía de Tmrt en la experiencia
peatonal bajo sol estival. (Lee et al., 2013).
A escala de calle, la continuidad de copas y el espaciamiento entre árboles gobiernan
de forma exponencial la reducción de Tmrt: copas grandes permiten mayores
intervalos manteniendo una fracción de sombra efectiva durante las horas críticas del
día, mientras que plantaciones ralas generan “islas de sol” que deterioran el confort a
escala de recorrido. (Park et al., 2019). Además del efecto físico, la presencia de
arbolado incrementa la valoración estética y la predisposición al uso del espacio,
reforzando beneficios psicológicos que acompañan la mejora microclimática. (Klemm
et al., 2015).
Las láminas de agua sombreadas (estanques, canales, ríos menores) ofrecen
mitigación térmica situacional: cuando la superficie acuática permanece más fría que
el aire diurno y existe fetch suficiente para que el flujo turbulento arrastre esa señal
hasta 1–2 m (altura peatonal), se observan reducciones puntuales de temperatura del
aire y Tmrt en sus márgenes. Sin embargo, su eficacia es altamente dependiente de
la morfología, la hora del día y la estacionalidad; de noche, cuerpos de agua pueden
liberar calor y debilitar el beneficio térmico neto. (Jacobs et al., 2020). En canales
urbanos reales, el enfriamiento medio en ribera crece con el calor ambiental y la forma
edilicia de las riberas condiciona fuertemente la propagación del efecto. (Hathway &
Sharples, 2012).
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En tipologías cerradas (patios/courtyards), la combinación de vegetación y espejos de
agua estratégicos preferentemente bajo sombra parcial reduce Tmrt y estabiliza el
microclima; no obstante, aumentar en exceso el albedo de fachadas puede elevar
Tmrt por mayor reflexión difusa hacia el peatón, por lo que la jerarquía de estrategias
debe priorizar sombra y evapotranspiración. (Taleghani et al., 2014).
3.1.2. Eficacia ligada a continuidad de sombra y ventilación del cañón urbano
El rendimiento térmico de la infraestructura verde-azul a escala peatonal no depende
solo del punto, sino de la continuidad de sombra a lo largo del recorrido y de la
ventilación disponible en el cañón urbano (relación H/W y orientación). En climas
cálido-secos, cañones profundos (H/W altos) disminuyen la exposición solar diurna y
producen entornos sensiblemente más frescos que cañones someros, con diferencias
de varios Kelvin en verano; la orientación E–W o N–S modula la ventana horaria de
asoleo y, por tanto, la magnitud del alivio térmico. (Ali-Toudert & Mayer, 2006;
Johansson, 2006). A escala estacional, diseñar con SVF bajo en verano y SVF
moderado en invierno permite balancear confort y soleamiento, evitando disconfort
invernal en latitudes templadas. (Lin, Matzarakis, & Hwang, 2010).
Con respecto a la ventilación, UTCI es especialmente sensible a la velocidad del
viento: pequeñas variaciones de la convección forzada alteran la carga fisiológica
percibida; de ahí la necesidad de no sacrificar corredores de brisa con plantaciones o
volumetrías que bloqueen el flujo. (Bröde et al., 2012). La optimización conjunta
“sombra + viento” requiere: (i) sombra continua (árboles y sombreaderos) para truncar
Tmrt en los tramos de mayor exposición; (ii) permeabilidad aerodinámica longitudinal
y transversal para sostener el enfriamiento convectivo; y (iii) geometrías que eviten
reflexiones múltiples hacia el peatón. Evidencia reciente muestra que alineaciones
arbóreas densas pueden enfriar localmente por sombra pero calentar áreas vecinas
por sheltering del viento y reducción del enfriamiento nocturno de onda larga; por ello
se proponen métricas de “índice de enfriamiento” y “área de enfriamiento” que
ponderan también posibles efectos de calentamiento. (Nevers et al., 2025; cap.
metodológico afín).
Para garantizar la continuidad de la sombra útil a escala de ciudad, la cartografía de
Tmrt y sombra a 1 m de resolución permite trazar “corredores frescos” que conecten
polos de movilidad y espacios abiertos, integrando SVF, horarios de asoleo y
presencia de vegetación. Este enfoque muestra que el déficit de sombra en aceras
residenciales es mayor que en centros con cañones edificados, y orienta la
priorización de intervenciones. (Middel et al., 2016; Middel et al., 2018).
En suma, el confort peatonal mejora de manera robusta cuando (a) se reduce Tmrt
con sombra continua preferentemente arbórea, (b) se integran láminas de agua bajo
condiciones morfológicas que garanticen retorno convectivo neto positivo, y (c) se
preserva o potencia la ventilación del cañón urbano; todo ello se refleja en descensos
consistentes de PET/UTCI que trascienden las modestas variaciones de temperatura
del aire. (Middel et al., 2016; Lee et al., 2013; Jacobs et al., 2020).
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4. Discusión
La evidencia sintetizada sugiere que las estrategias verde-azules inciden de manera
contundente en el confort peatonal al modular, ante todo, la carga radiativa que recibe
el cuerpo la temperatura radiante media (Tmrt) y, en menor medida, la temperatura
del aire. En estudios de campo y de modelación, la sombra natural o artificial reduce
PET/UTCI en una o más clases de sensación térmica aun cuando el descenso de la
temperatura del aire es modesto, lo que confirma la primacía de la radiación en
condiciones estivales. Esta jerarquía física es clave: orientar el diseño hacia la
intercepción de radiación directa y difusa (cerrando ventanas de asoleo mediante
copas y elementos de sombreamiento) ofrece retornos inmediatos sobre el confort
peatonal y la exposición térmica acumulada a lo largo de una ruta urbana (Lin,
Matzarakis, & Hwang, 2010).
El arbolado emerge como estrategia dominante porque actúa de forma sinérgica sobre
la radiación de onda corta, la de onda larga y la distribución espacial de sombra. Su
eficacia no es binaria “hay/no hay árboles”, sino una función de la continuidad de la
sombra y de la morfología. La reducción de Tmrt aumenta de manera no lineal cuando
disminuye el espaciamiento entre árboles, y las copas de gran porte sostienen
“parches” de sombra más estables en el tiempo, con beneficios acumulativos sobre
PET/UTCI a escala de recorrido. A nivel intraurbano, el enfriamiento diurno es más
sensible al incremento de cobertura de copa que a la simple disminución de superficies
impermeables, lo que orienta prioridades de inversión cuando el objetivo es reducir el
estrés térmico durante el día.
Las soluciones azules presentan matices: los cuerpos de agua pequeños (estanques,
canales) ofrecen atenuaciones térmicas situacionales, y su señal de enfriamiento a
altura peatonal depende de la sombra adyacente, el fetch y el acoplamiento con el
viento (Lizarraga-Aguirre, 2024). En general, el agua por sola produce descensos
acotados y, en ciertos contextos, puede aportar calor nocturno por inercia térmica; en
cambio, cuando se integra con vegetación y ventilación se observan mejoras
consistentes de PET/UTCI en sus márgenes. De ahí que la incorporación de láminas
de agua deba supeditarse a una arquitectura de sombras y brisas que garantice
beneficios netos diurnos sin penalizaciones nocturnas (Middel et al., 2016).
El cañón urbano condiciona los rendimientos de cualquier estrategia. En climas
cálidos y secos, cañones más profundos y orientaciones que minimizan la exposición
solar directa durante las horas pico reportan descensos plurikelvín en verano respecto
a calles someras, pero ese alivio puede acompañarse de menores velocidades de
viento; el diseño debe equilibrar sombra y aireación para optimizar UTCI. En términos
operativos, la gestión estacional del factor de visión de cielo (SVF) reducido en verano,
moderado en invierno constituye una palanca fina para compatibilizar confort térmico
y asoleo. El refinamiento metodológico reciente cartografías de Tmrt/sombra de alta
resolución para planificar “corredores frescos” ilustra cómo traducir estos principios en
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decisiones espaciales a escala de ciudad, priorizando tramos viales con déficit de
sombra y alta exposición peatonal (Lee et al., 2013).
Aun dentro del consenso sobre el papel de la sombra, emergen compromisos de
diseño. La vegetación densamente dispuesta puede bloquear corredores de brisa y,
por tanto, degradar UTCI en ejes de ventilación primaria; simulaciones de barrio
sugieren ubicar árboles de forma preferente en calles transversales y espacios
intersticiales, y ser selectivos en bulevares dominados por el viento (Gaibor-Garófalo
& Paucar-Camacho, 2025). En climas húmedos, el beneficio por reducción de Tmrt
puede verse parcialmente compensado por aumentos de humedad relativa un
componente relevante de UTCI; así, el efecto neto depende de la combinación de
sombra dominante con ventilación suficiente. Esta lectura invita a trascender métricas
unidimensionales (por ejemplo, solo temperatura del aire) y adoptar evaluaciones
integrales de exposición y confort (Jacobs et al., 2020).
El vínculo con la demanda energética urbana refuerza la conveniencia de las
estrategias verde-azules: la isla de calor urbana eleva, en promedio, las cargas de
enfriamiento de edificios (≈13% frente a contextos rurales) y desplaza picos de
demanda eléctrica en verano. La vegetación próxima a las envolventes reduce
ganancias solares por sombreamiento y, adicionalmente, puede atenuar temperaturas
y flujos convectivos locales por transpiración, disminuyendo el consumo de
refrigeración en escenarios medidos y simulados. A escala agregada, la combinación
de arbolado y superficies frías se ha proyectado para reducir de manera significativa
el uso de aire acondicionado y mejorar la calidad del aire urbano. La implicación para
la planificación es inequívoca: corredores de sombra que conecten destinos
peatonales y masas de vegetación estratégicamente ubicadas junto a fachadas
acristaladas o altamente expuestas actúan como medida de adaptación dual confort
exterior y eficiencia energética (Moran-Gonzalez et al., 2024).
Desde una perspectiva de calidad de evidencia, persisten desafíos. Primero, la
heterogeneidad metodológica: la literatura alterna métricas de confort (UTCI, PET,
SET*), protocolos de medición y resoluciones espaciales dispares; ello dificulta la
comparación directa de magnitudes de efecto. Segundo, la confusión entre
temperatura superficial (sensores remotos) y temperatura del aire o Tmrt (in situ), que
puede conducir a inferencias divergentes sobre el rendimiento percibido por el peatón.
Tercero, la dependencia contextual: clima, morfología y mantenimiento condicionan
fuertemente los resultados (Beltrán-Jimenez et al., 2023). Avances como los mapas
de Tmrt/sombra de alta resolución y el uso de huellas de SVF extraídas de imágenes
de calle permiten estandarizar diagnósticos y priorizar acciones con mayor validez
externa. Una agenda de investigación útil incluiría metaanálisis con variables
moderadoras (clima, H/W, SVF, densidad foliar efectiva) y experimentos de campo
que midan de forma pareada confort y consumos energéticos en configuraciones de
diseño replicables (Middel et al., 2016).
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En términos de aplicación, el corpus revisado habilita lineamientos concretos: (i)
priorizar la conectividad de la sombra a la escala de caminabilidad (no solo puntos
aislados), (ii) disponer la vegetación sin obstruir ejes de ventilación y con manejo de
copas que preserve la permeabilidad aerodinámica, (iii) integrar agua bajo sombra y
con ventilación para asegurar balance neto diurno, y (iv) coordinar estas medidas con
acciones pasivas en materiales y albedo. A ello se suma un componente operativo
decisivo: la salud del arbolado determina la eficacia climática de las copas; la
condición fitosanitaria y el vigor foliar modulan el enfriamiento a escala de calle, lo que
demanda presupuestos de mantenimiento y riego eficientes, especialmente en climas
secos. En definitiva, cuando se diseñan con sombra continua y ventilación compatible,
las estrategias verde-azules mejoran de manera robusta el confort peatonal
(UTCI/PET) y ofrecen co-beneficios energéticos urbanos, siempre que se inserten en
una planificación morfológica fina y basada en métricas integradas de exposición
térmica (Masapanta-Masapanta et al., 2025).
5. Conclusiones
Las evidencias analizadas convergen en un mensaje nítido: el camino más eficaz para
mejorar el confort peatonal en ciudades cálidas y templadas pasa por reducir de
manera sostenida la temperatura radiante media mediante sombra continua,
preferentemente de origen arbóreo, y por preservar la permeabilidad al viento de los
cañones urbanos. La radiación más que la temperatura del aire gobierna la
experiencia térmica diurna; por ello, las actuaciones que interrumpen la insolación
directa y limitan las reflexiones hacia el cuerpo del peatón producen mejoras
inmediatas en PET/UTCI. En este marco, el agua actúa como coadyuvante: aporta
beneficios cuando se integra bajo sombra y en presencia de ventilación, pero
raramente es suficiente por sola y puede generar efectos nocturnos indeseados si
se diseña de forma aislada.
La eficacia de las soluciones verde-azules depende menos del “inventario” y más de
su configuración espacial. Copas grandes y bien espaciadas, que aseguren
continuidad de sombra a lo largo del recorrido y durante las horas críticas, superan a
plantaciones ralas que generan “parches” soleados. A escala de calle, el balance
térmico óptimo exige conciliar geometrías con bajo factor de visión de cielo en verano
con corredores de brisa funcionales; es decir, sombreaderos y arbolado deben
disponerse sin bloquear los ejes de ventilación primaria. A escala barrial y urbana, la
cartografía fina de Tmrt y de trayectorias sombreadas permite priorizar corredores
frescos que conecten equipamientos, paradas de transporte y polos de actividad,
maximizando la utilidad social de cada intervención.
Los co-beneficios energéticos refuerzan la priorización de estas estrategias. El
sombreamiento del entorno inmediato de las envolventes y la atenuación del fondo
térmico urbano reducen cargas de enfriamiento y picos de demanda, especialmente
en periodos de calor extremo. En términos de coste-efectividad, la combinación de
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arbolado, sombreaderos estratégicos y materiales de alta reflectancia
cuidadosamente situados evitando reflejos nocivos que eleven la carga radiante del
peatón ofrece un portafolio robusto y adaptable a distintos climas y morfologías.
Desde la perspectiva de implementación, los resultados avalan políticas que: (i) fijan
metas de cobertura de sombra medibles por tramo y hora; (ii) protegen y amplían
corredores de ventilación en los planes de ordenamiento; (iii) integran agua bajo
sombra en nodos de alta exposición peatonal; (iv) aseguran mantenimiento y riego
inteligente para preservar salud foliar y desempeño climático del arbolado; y (v)
articulan estas acciones con medidas pasivas de edificación y movilidad activa. La
equidad térmica debe ser un criterio explícito: barrios con déficit histórico de arbolado
y mayor vulnerabilidad al calor requieren prioridad de inversión y seguimiento.
No obstante, subsisten vacíos de conocimiento que condicionan la transferibilidad de
resultados: la heterogeneidad de métricas de confort, la confusión frecuente entre
señales superficiales y microclimáticas, y la escasez de series temporales largas que
relacionen confort exterior con consumos energéticos reales. Se recomienda
estandarizar protocolos de medición (incluyendo Tmrt y viento a altura peatonal),
acoplar sistemáticamente evaluación microclimática y energética, y documentar
efectos estacionales y nocturnos, con especial atención a climas húmedos y a distintos
regímenes de viento.
En suma, esta revisión sustenta una tesis operativa: sombra continua + permeabilidad
al viento + hibridación verde-azul constituyen el núcleo de un diseño bioclimático
urbano que mejora de forma comprobable el confort peatonal y reduce la demanda
energética. Traducirla en práctica requiere metas cuantificables, cartografía de alta
resolución para orientar decisiones, y gobernanza intersectorial que asegure selección
de especies, mantenimiento y evaluación posimplementación. Con este enfoque, las
ciudades pueden avanzar hacia entornos caminables, resilientes al calor y
energéticamente más eficientes.
CONFLICTO DE INTERESES
“Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses”.
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